lunes, 29 de agosto de 2011

"A enemigo que huye, puente de plata"

Después de este pequeño "kit kat", en cristiano, paréntesis vacacional, volvemos a estar por el mundo refranero. En este caso toca este dicho, de origen y naturaleza principalmente militar, popularizado por Gonzalo Fernández de Córdoba, también conocido como "El Gran Capitán". Se cuenta que fue él quien a principios del siglo XVI pronunció ante sus tropas este dicho tan popularizado a día de hoy.

Dentro de la literatura lo encontramos, por ejemplo, en El Quijote (parte II, capítulo LVIII). También Lope de Vega en su obra "La estrella de Sevilla" lo utiliza de la siguiente manera:

"Que al enemigo
se ha de hacer puente de plata"

El significado es realmente claro en este caso. Simplemente que lo mejor es facilitar la huida de un enemigo. También podemos encontrar una modificación de este refrán:

"Al enemigo, si vuelve la espalda, la puente de plata"

Tiene un matiz un tanto diferente con respecto al popular dicho, ya que en este caso el significado es más el de allanar o suavizar las dificultades que se puedan encontrar para lograr una meta, y con más razón si el enemigo cede.

¡Hasta la próxima!

miércoles, 10 de agosto de 2011

"A buen capellán, mejor sacristán"

Uno de los refranes que, por lo menos en mi caso, he oído por primera vez hace bien poco. Su origen se encuentra en una historia de un capellán. Se cuenta que dicho hombre se encontraba una noche cenando en una posada una suculenta cena a base de palomino, cuando de repente se sentó a la mesa un viajero que entró allí de casualidad.

Tras una ligera charla, el viajero atraído por el suculendo aroma del guiso, le rogó al sacerdote que compartiese su cena con él, por supuesto, dividiendo el pago de dicha cena a medias. El glotón hombre se negó en rotundo y siguió degustando su cena. El caminante por su parte, resignado, comió un mendrugo de pan y le dijo al religioso:

- Tan bien he comido yo al olor como vos al sabor.
- Si así ha sido - respondió el capellán - pagad vuestra parte pues.

El viajero por supuesto se negó a ello. Tras una discursión debida a la insistencia del capellán, decidieron que interviniera como juez un sacristán que allí se encontraba.

- ¿Cuánto ha costado el palomino? - preguntó el sacristán.
- Medio real - repuso el capellán.

El sacristán obligó al viajero a sacar un cuartillo (la mitad de medio real) y lo soltó repetidamente sobre la mesa, haciéndolo tintinear varias veces. Tras esto añadió:

- Reverendo, teneos por pagado con el sonido, como éste hombre tuvo que contentarse con el olor.

Tras esta historia comenzó a decirse este refrán. Su significado viene a ser que a un pícaro puede salirle otro mayor. El juego de la picaresca siempre encuentra un digno competidor.

¡Hasta la próxima!

domingo, 7 de agosto de 2011

"A Dios rogando, y con el mazo dando"

Un nuevo refrán que seguramente también hayamos utilizado bastante. Aunque eso sí, hay que tener en cuenta que tiene doble posibilidad de significado. Por un lado, se suele aplicar a determinadas personas que actúan de manera hipócrita, que por un lado parece que actúan con buena voluntad pero en cuanto pueden dan "el mazazo".

Pero el significado que realmente se le atribuye es el que afirma que si quieres conseguir algo o cumplir un sueño, no debes confiarlo todo a la suerte o rezar para que se cumpla tu deseo, sino que debes trabajar por ello. Simboliza el trabajo constante para lograr las metas que cada uno se proponga.

Y es en ese significado donde encontramos su origen. De entre varias teorías la más creíble es la que se desarrolla en una historia acerca de un joven escultor del siglo XV en plena época renacentista. A dicho artista un convento de monjas le encargó una talla para la iglesia. El joven, que no tenía demasiado interés por crear la imagen a pesar de que le traería fortuna y era en exceso vago, se pasaba horas y horas delante de la talla, rezando a Dios para que completase su tarea con frases como:

- Quiera Dios que con barbas salgas - recitándo dichas frases entre suspiros.

Su padre, ante tal apatía y vagancia, se frustraba cada día más, hasta que llegó el momento que le espetó:

 - "¡A Dios rogando, y con el mazo dando!"-

Aunque no llegamos a descubrir si el joven escultor cumplió finalmente con su tarea, lo que sí podemos afirmar es que la frase ha dado mucho juego desde aquel día enseñándonos una auténtica lección moral.

¡Hasta la próxima!

martes, 2 de agosto de 2011

"¡A buenas horas, mangas verdes!"

Hoy vamos a ver el significado y origen de este refrán. Utilizamos este dicho cuando algo ya está acabado y aparece entonces la ayuda que solicitábamos. O también a algo que ya no tiene remedio. Lo utilizamos a menudo la mayoría en nuestra vida diaria, pero pocos saben acerca de su procedencia.

Su origen está en una milicia civil que se creó en el reinado de los Reyes Católicos llamada "la Santa Hermandad". Tenían la misión de proteger los caminos y campos castellanos de merodeadores y asesinos. Vestían unos uniformes que les diferenciaban del resto gracias al color verde de sus mangas y, según escritos y documentos de la época, solían llegar tarde allí donde eran requeridos.

En un texto fechado en el siglo XII encontramos una crítica curiosa a la par que graciosa dirigida a este grupo:

"Dato a tener en cuenta es que este cuerpo, y no el Santo Oficio, fue el encargado para la vigilancia de los gitanos (egipcianos o caldereros), circunstancia que, unida a lo dicho [hace referencia a la falta de puntualidad], quizá explique por qué los gitanos se libraran, por sistema, del duro castigo."

Puede que desde entonces sea de donde venga la fama de las autoridades a llegar tarde... ¡o puede que en algunos casos se lo hayan ganado a pulso! ¡jeje!

¡Hasta la próxima!